El “Huachicoleo” y sus consecuencias económicas en México.

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Personas que no pueden llegar a sus centros de trabajo, retrasos en la entrega de mercancías, despidos, pérdidas en clientes y dinero.

Es la otra cara de la estrategia del gobierno para combatir el “huachicoleo”, como se conoce al robo de combustible que, según empresarios, está causando una crisis de abasto de gasolina que afecta a 7 de los 32 estados del país.

El problema surgió después del plan del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para combatir las redes de robo de combustible creadas en las últimas décadas y que provoca al Estado unas pérdidas por 60.000 millones de pesos al año, unos US$3.000 millones.

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La estrategia consistió en cerrar las válvulas de al menos cuatro de los 13 oleoductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) para evitar que las bandas de “huachicoleros” (ladrones de combustible) extrajeran gasolina de los ductos, pero con ello se interrumpió también el suministro a decenas de ciudades en los estados de México, Michoacán, Guanajuato, Aguascalientes, Jalisco, Querétaro y Tamaulipas.

Organizaciones como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) dicen que las pérdidas de esta semana son de 1.250 millones de pesos (US$66 millones) en tres estados.

Es el dato de una encuesta realizada a 3.500 empresarios en Michoacán, Querétaro y Guanajuato.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi) del país, en el país existen más de cuatro millones de empresas.

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Sin embargo, las autoridades aseguran que su plan contra el “huachicoleo”empieza a rendir sus frutos.

El presidente López Obrador dice que en los primeros días de operación el programa generó ahorros por 2.500 millones de pesos, US$132 millones.

El dato corresponde a la cantidad de combustible robado diariamente que se evitó con la nueva estrategia.

La estrategia del gobierno de López Obrador fue avalada por el Fondo Monetario Internacional.

“Claramente ir en contra de un negocio ilegal como el robo de combustible, creemos que es obviamente el objetivo adecuado, el hacerlo con fuerza y de manera decidida es un tema importante porque es de corrupción y estado de derecho y de generar los incentivos correctos a la inversión tanto pública como privada”, dijo el director de departamento del Hemisferio Occidental del organismo, Alejandro Werner, a medios locales tras participar en un foro en el país.

Hasta ahora, el mayor temor de los empresarios es que los problemas de abastecimiento de combustible se prolonguen por más días.

Por ejemplo el presidente de Coparmex, Gustavo de Hoyos, dice que en los estados de la región conocida como El Bajío, los más afectados, solo pueden soportar una semana más la crisis.

Se trata de Guanajuato, Querétaro y Aguascalientes, así como una parte de Jalisco y Michoacán.

“Es el plazo en el que las empresas podrían seguir asumiendo las pérdidas, antes de que adquieran un carácter irreversible”.

La Cámara Nacional de Comercio coincide en que si la crisis de distribución de combustibles se mantiene por varios días, puede haber problemas en el abasto de alimentos.

Mientras, la falta de gasolina afecta a otros sectores como los fabricantes de automóviles.

Guillermo Rosales, director de la Asociación mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMDA) dice que tienen problemas con los clientes de Michoacán.

“Los autos nuevos se entregan con cierta cantidad de gasolina” que no tienen. “Se están deteniendo entregas”.

No es todo. Según el presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Eduardo Solís, la primera carga de gasolina de los vehículos nuevos es especial.

“Para que los autos salgan deben hacerlo con un primer combustible que no es el mismo de las gasolineras, sino con estándares más altos”, explica.

“Los proveedores nos han dicho que están teniendo problemas de abasto y hay riesgo de suspender el suministro”.

El origen de la crisis de gasolina y diésel no es la falta de productos sino las dificultades para distribuirlo, coinciden empresarios y autoridades.

La mayor parte de los combustibles se distribuyen por los 17.000 kilómetros de poliductos de Pemex.

Las bandas de “huachicoleros” instalaron varias redes paralelas a los ductos para extraer permanentemente los hidrocarburos, según cuenta a BBC Mundo la especialista Ana Lilia Pérez.

Es una de las formas de robar combustibles.

Los poliductos de Pemex no solo conducen gasolina. Según datos de la empresa, en distintos momentos pueden contener turbosina, diésel, petroquímicos o naftas que es una mezcla de hidrocarburos líquidos.

Los “huachicoleros” saben el día en que se mueve el combustible que necesitan, y aprovechan el momento para perforar los tubos.

Esta información la obtienen con ayuda de empleados de Pemex, coinciden la especialista y autoridades.

Un ejemplo ocurrió el martes 8 de enero. Petróleos Mexicanos abrió las válvulas del poliducto Tuxpan-Azcapotzalco, pero lo cerró en pocas horas por una fuga.

El ducto se reabrió después, pero ocurrió un nuevo incidente. Al investigar, dijo López Obrador, se confirmó que hubo sabotajes.

Por estas razones, el gobierno de López Obrador cerró las válvulas de algunos poliductos, y ordenó distribuir gasolina y diésel a través de pipas o carros cisterna.

Pemex tiene 1.600 de estos vehículos y para atender la demanda rentó 3.400 más dice la secretaria de Energía Rocío Nahle.

Cada una tiene capacidad de transportar entre 30.000 y 40.000 litros de combustible.

“Y aparte, los gasolineros tienen sus propias pipas que mueven su producto, porque sí hay gasolina”, dice la funcionaria.

Los carros cisterna no han sido suficientes, se quejan los empresarios. Pero la estrategia oficial se mantiene dice el presidente López Obrador.

“No se ha logrado por completo en que dejen de robar”, advierte. “Escuché a algunos que decían que se abrieran los ductos. Es decir, ¿vamos a seguir así? ¿Es mejor que se sigan robando 800 pipas diarias?”.

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